Ya están aquí las rebajas
como cada mes de enero
para gozo de marujas,
distracción de jubilados,
furor de las jovencitas
y salvación del tendero.
La gorda compra un vestido
cuatro tallas más pequeño,
la niña unas bragas fucsia
y su hermanito, un sombrero.
Como estaba más barato
la colegiala se embute
en un bikini de enero
que vale mucho dinero
para seguir yendo en cueros.
El andova del pendiente
merca gayumbos de raso
con colorines molones
y, de paso, unos picantes.
Y yo no me compro nada,
a lo sumo, unos sillones
que ya he visto rebajados
con buen precio y almohadones.
Y me voy de las rebajas
pues las aglomeraciones
me ponen de malos humos
y se me hinchan los... pulmones.
Os habéis pasado por la sección de presidentes de gobierno ?
ResponderEliminarCreo que hay monadas.
Yo iré mañana a ver si ha quedado
algo...
¡Gran lujo el de esos tontos,
ResponderEliminarque andando por las rebajas
pillan unas calzas majas,
para esconder sus sonrojos!